
Hay dos cosas con las que no admito deficiencias en mi look: los zapatos y el bolso siempre tienen que ser de piel. Los zapatos es por algo obvio, la comodidad y el bienestar del pie. En cuanto a los bolsos, es por la durabilidad y su aspecto. Ya puedes ir con unos vaqueros y una camiseta blanca, que como los zapatos y el bolso sean de piel de calidad, tienes el look resuelto. Hoy os voy a hablar de por qué El bolso de piel es una elección siempre acertada y que nunca pasa de moda.
Una durabilidad inigualable
Que no os cuenten milongas con el «cuero vegano», eso es plástico y, por muy bueno que sea, se nota y la durabilidad no es la misma. Cuando tienes entre manos un bolso de piel auténtica, que puede ser reciclada o no, lo que sientes es algo especial y también lo vas a percibir en su resistencia al paso del tiempo. Un bolso está siempre en continuo roce: con la ropa, las paredes, las mesas donde los dejas o donde los cuelgas… Los bolsos que son sintéticos, se agrietan o se pelan al paso de los meses, mientras que uno de piel de buena factura puede durar décadas, y si se «agrietan», se pueden rehidratar e incluso volver a tintarlos para que recuperen su aspecto original.
Los años dan solera al bolso de piel
Es verdad que los bolsos de piel no permanecen intacto durante años, como la piel humana, va adquiriendo otro aspecto, se transforma, pero no es algo malo, es algo que le da solera y carácter. A veces es un cambio en su brillo (que se puede tratar con ceras especiales), a veces es una pequeña marca… el desgaste es parte de su uso y de su vida, de su historia, pero como os decía en el apartado anterior, todo esto es reparable en un bolso de piel a través de rellenos, rehidrataciones, pulidos, repintados… un bolso de piel bien cuidado y bien reparado por alguien que sepa puede ser eterno.
Un tacto y un olor que no tiene precio
El tacto humano es un sentido que nota mucho la diferencia entre lo que es piel o no, no es lo mismo la sensación de piel con piel que de piel con plástico, de eso no cabe duda. La piel de un bolso es flexible, es suave… y además, tiene un olor, más bien diría que un aroma, que es inconfundible. No todos tienen ese olor, muchos pasan por un proceso de desodorización porque hay clientes a los que no les gusta ese aroma, pero para mí, es una pena que lo eliminen, puesto que es parte de su personalidad.
Mucha mayor sostenibilidad
En un mundo donde el comprar – usar pocas veces – tirar es tan común y es tan perjudicial para el planeta por la de residuos que genera su fabricación, comprar un bolso de piel se convierte en un acto de sostenibilidad. Si lo que te preocupa es que provenga de un animal, entonces piensa en los bolsos de piel reciclada o de cuero reciclado, que también son una excelente opción.
Así que no lo pienses más, compra un bolso de piel, el que mejor se adapte a tu estilo y uno que vaya a encajar con todos tus looks, los de diario y los más formales o incluso de fiesta. Límpialo de vez en cuando, hidrátalo, protégelo bien de la humedad y del sol directo, y guárdalo con relleno de papel cuando no vayas a utilizarlo para que nmo se deforme y tendrás un compañero fiel durante décadas.

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